Guerras culturales en Cataluña II: la redefinición del catalanismo

La escultura ecuestre de un Franco sin cabeza, que forma parte de la muestra inaugurada el lunes en Barcelona, apareció cubierta de pintura y grafitis a la mañana siguiente. Desde el mismo día del montaje se ha convertido en un lugar para practicar el lanzamiento de huevos y fruta –en concreto se han encontrado restos de caquis y tomates–, así como para la colocación de esteladas y otros objetos como una muñeca hinchable. Mientras que los materiales orgánicos se limpiarán cada mañana, el Ayuntamiento ha dicho que no se ocupará de la pintura. ¿Qué hay detrás de la polémica desatada por esta exposición?

Manual de refundación para los partidos del régimen: el ejemplo de Convergència

Muchos se han apresurado a certificar el estado terminal del régimen del 78. Pero ni el el 15M, ni la crisis, ni el deseo son suficientes para darle la puntilla al de un sistema de partidos, asentado tantos años ya como duró el franquismo. Los partidos nuevos han conseguido un hueco, pero no asaltar el cielo electoral, y se han encontrado con la resiliencia –palabra zen de moda– de los viejos. Ahora, estos van a necesitar algo más que el zen y la capacidad del junco de doblarse ante el viento para atravesar este ciclo si quieren seguir gobernando, porque el suelo es inestable. ¿Pero cómo se refunda un partido? Es difícil responder porque depende de muchos factores. En Cataluña hay buenos ejemplos en marcha.

Catalunya ¿una oportunidad de ruptura?

Es palabra común en Catalunya decir que la independencia ofrece una oportunidad para cambiarlo todo. Pero decía Rosa Luxemburgo que para entender la cuestión nacional se debía responder a la pregunta: ¿este movimiento político concreto es ahora y aquí un elemento de progreso para las clases populares? Responder aquí implica fijarnos en qué efectos materiales y políticos está teniendo la apuesta independentista.

El cinturón naranja y la recomposición de las élites catalanas

El día después de la contienda siempre toca repartir culpas y pelear diagnósticos, de ellos dependen la legitimidad de las próximas propuestas. Aquí aventuro unas notas rápidas para seguir con el debate por las interpretaciones. No hay duda de que el espectro ideológico y base sociológica del independentismo son extremadamente variados. El proceso soberanista, en tanto relato interclasista responde a anhelos y motivaciones de difícil interpretación. Desde los que apuestan por una ruptura unilateral hasta los que lo usan como herramienta para conseguir nuevo pacto fiscal. Sin embargo, en el resultado electoral resulta evidente la derrota de la izquierda más quincemayista o movimientista.

Junts Pel Sí o el aplazamiento de la política

Qué difícil es explicar lo que pasa en Cataluña. Cosas como la candidatura Junts Pel Sí, donde se mezclan la derecha neoliberal –CDC–, parte de la izquierda independentista –ERC–, asociaciones civiles y otras personalidades de la cultura o el deporte. Una candidatura que no tiene programa más que la independencia “en 18 meses” y cuyo cabeza de lista –ecologista radical de izquierdas– no es el candidato a president, sino que en caso de ganar lo sería Artur Mas –ahora cuarto en la lista–. Mas, conocido delfín de Jordi Pujol, de trayectoria política tan cercana a la de su mentor que cuesta imaginar cómo consiguió no saber nada de sus “problemas financieros”, lidera hoy una Generalitat en bancarrota.