Catalunya ¿una oportunidad de ruptura?

Es palabra común en Catalunya decir que la independencia ofrece una oportunidad para cambiarlo todo. Pero decía Rosa Luxemburgo que para entender la cuestión nacional se debía responder a la pregunta: ¿este movimiento político concreto es ahora y aquí un elemento de progreso para las clases populares? Responder aquí implica fijarnos en qué efectos materiales y políticos está teniendo la apuesta independentista.

El cinturón naranja y la recomposición de las élites catalanas

El día después de la contienda siempre toca repartir culpas y pelear diagnósticos, de ellos dependen la legitimidad de las próximas propuestas. Aquí aventuro unas notas rápidas para seguir con el debate por las interpretaciones. No hay duda de que el espectro ideológico y base sociológica del independentismo son extremadamente variados. El proceso soberanista, en tanto relato interclasista responde a anhelos y motivaciones de difícil interpretación. Desde los que apuestan por una ruptura unilateral hasta los que lo usan como herramienta para conseguir nuevo pacto fiscal. Sin embargo, en el resultado electoral resulta evidente la derrota de la izquierda más quincemayista o movimientista.

Junts Pel Sí o el aplazamiento de la política

Qué difícil es explicar lo que pasa en Cataluña. Cosas como la candidatura Junts Pel Sí, donde se mezclan la derecha neoliberal –CDC–, parte de la izquierda independentista –ERC–, asociaciones civiles y otras personalidades de la cultura o el deporte. Una candidatura que no tiene programa más que la independencia “en 18 meses” y cuyo cabeza de lista –ecologista radical de izquierdas– no es el candidato a president, sino que en caso de ganar lo sería Artur Mas –ahora cuarto en la lista–. Mas, conocido delfín de Jordi Pujol, de trayectoria política tan cercana a la de su mentor que cuesta imaginar cómo consiguió no saber nada de sus “problemas financieros”, lidera hoy una Generalitat en bancarrota.