Guerras culturales en Cataluña II: la redefinición del catalanismo

La escultura ecuestre de un Franco sin cabeza, que forma parte de la muestra inaugurada el lunes en Barcelona, apareció cubierta de pintura y grafitis a la mañana siguiente. Desde el mismo día del montaje se ha convertido en un lugar para practicar el lanzamiento de huevos y fruta –en concreto se han encontrado restos de caquis y tomates–, así como para la colocación de esteladas y otros objetos como una muñeca hinchable. Mientras que los materiales orgánicos se limpiarán cada mañana, el Ayuntamiento ha dicho que no se ocupará de la pintura. ¿Qué hay detrás de la polémica desatada por esta exposición?